Juan Darthés - Canciones de amor y novelas




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Juan, el amor arriba y abajo del escenario

Es hijo de la actriz Leyla Dabul y el cantante de tango Oscar Fuentes. Tiene 52 años, su verdadero nombre es Juan Rafael Pacífico Dabul y nació en San Pablo, Brasil. Él es Juan Darthés y su versatilidad como actor y cantante lo ubican en una performance de gran desafío en el teatro nacional. Actualmente junto a Alejandra Radano y Michel Noher forma parte del espectáculo musical “Lo prohibido”.


La imagen del galán televisivo aflora en cada una de las funciones de la presente obra. A punto tal, que Darthés debe pedir calma a un sector de fans como una manera de emular al inolvidable Sandro con sus “chicas”.


Con una sonrisa, Juan charla con DiarioShow.com y dice: “Sucede que la euforia es posible exteriorizarla en un recital. De hecho, tengo la suerte, en alguna oportunidad, que esta expresión me suceda. Sin embargo, en el teatro, la capacidad de concetración del artista es muy rigurosa y debe quedar al margen de estas situaciones. En cambio, al final de cada función, ese cariño y afecto a todos los integrantes del elenco no se reprime y la gente hasta se pone a bailar”.


“Estoy viviendo un tiempo especial. Mis energías profesionales están centradas en el teatro y debido a ello es que he parado algunos proyectos que tuve para hacer televisión. Por otra parte, necesito disfrutar fuerte de mi familia. Quiero tener mis propios tiempos y este es el gran momento de parar la pelota”, afirma.


Juan tiene dos hijos: Tomás (20) y Gian (17), que se dedican, precisamente, a la música con su propio grupo.


En tanto, el actor convive desde hace 24 años con su mujer, María Leone. Al respecto, nos dice: “Realmente estamos en un momento espectacular de la pareja”.


Le preguntamos a si para lograr estabilidad afectiva cuenta con algún secreto en particular y responde: “No, en absoluto. Es lo que le pasa a cualquier hijo de vecino. Se da una combinación de amor, sexo y mucho respeto. Y sobre todo, nos han unido situaciones difíciles que hemos vivido, puntualmente, problemas de salud de nuestros hijos”.


Darthés confesó más adelante que “yo aprendo mucho de mis hijos. Los escucho y trato de comprender sus aspiraciones, sus preocupaciones, sus angustias. Las cosas por algo son, se producen cambios y se modifican ciertos códigos. Hay que estar al tanto de este cuadro de situación que se produjo en las relaciones humanas y, por consiguiente, en las relaciones de pareja”.


Puntualiza que “estamos con mentalidad y actitudes más abiertas. Esto nos abre el juego y nos da la posibilidad de dejar de lado ciertas hipocresías y mirarnos mejor. No tengo dudas de que todos estamos más comprensivos”.


Para Darthés, la casa es “mi principal cable a tierra. No podría venir a hacer teatro si no tuviera la mejor energía en mi principal refugio. Como ya dije antes, con mis hijos mantengo una relación fluida. Hablamos de música y otros temas y también tomamos mate. Nos interesa el país, las cosas que pasan, nosotros mismos, en defintiva”.


Sin alejarnos del universo cotidano, Juan admite que “el barrio siempre ejerció en mi persona un atractivo especial. Los amigos, el bar, los billares son íconos prioritarios en mi existencia. Vengo de muy abajo y me encanta conservar la identidad de mis raíces”.


-¿Qué cantantes de tango influyeron en tu trayectoria?


Juan Darthés lo resume en estos términos: “Además de mi padre, que es referente fundamental en mi vida, te puedo citar al polaco Roberto Goyeneche y al negro Rubén Juárez. Con ambos tuve la enorme alegría de trabajar. Por otra parte, haber podido cantar acompañado de Juanjo Domínguez, de Daniel García y su quinteto, y de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires es una gratificación enorme. No me puedo quejar para nada. Soy un tipo afortunado desde lo privado hasta lo profesional”.


A los 52, un físico privilegiado


Juan Darthés presenta un cuidado del físico muy especial y que afianza, día tras día su condición de matador para las telenovelas. Cuando lo consultamos si este tema, además de los genes, obedece a alguna práctica puntual, Juan lo aclaró con lujo de detalles.


“Me cuido sin llegar a enloquecerme. Aposté en los últimos años al tratamiento de celuloterapia y, realmente, me ha dado muy buenos resultados. Esto tiene que ver con la nutriente y a mejorar todos aquellos órganos con respecto a la alimentación. La piel, por otra parte, adquiere otro tipo de suavidad y se eliminan diversos tipos de impurezas”, cuenta.


Darthés destacó que, a través de este método curativo, se pueden prevenir numerosas enfermedades. Destacó que consiste en la implantación en los seres humanos de células vivas y frescas extraídas de los animales jóvenes. “Me cuido también en las comidas”, expresa el cantante y actor, a lo que agrega: “Aunque tampoco paso privaciones. Mis gustos me los doy aunque también con el riguroso equilibrio”.


Finalmente, destaca: “Poder estar bien me posibilita encarar todo tipo de desafíos y las mayores exigencias arriba de un escenario. No se trata, para nada, de una postura física para la foto, sino de transitar la vida de la mejor manera posible”.


"Me manejo con la intuición"


El modo de encarar un personaje tiene que ver, según su propia definición, con la posibilidad de encararlo a través del “repentismo”.


Darthés observa que “me gusta manejarme con el sistema de la intuición. Uno puede recurrir a otros tipos de instancias que se vinculan más con un tema intelectual, no obstante, a mí me ha dado, generalmente, buenos resultados, la posibilidad de encarar un rol de una manera muy espontánea. Además, parte de las historias y de los personajes que he realizado tienen una relación directa con las historias que vivimos, en forma cotidiana. Son personajes y argumentos que los podemos encontrar a la vuelta de la esquina, ya sea en Villa Domínico o en González Catán. En definitiva, las obras clásicas de la dramaturgia universal también hablan de lo que le sucede al populacho, al hombre común. Importa estar atento y ser muy buen observador”.







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